Nepturno nace de una convicción: el cine no es solo algo para ver, sino una forma de pensar y experimentar el mundo.
Este espacio propone acercarse a las películas sin separar análisis y sensibilidad. No se trata de explicar el cine desde afuera, sino de entrar en él, dejarse afectar por sus imágenes y, desde ahí, pensar sin perder la potencia poética.
Tres figuras, que fueron nombrados padrinos de este espacio, orientan esta mirada.
William Blake: Encarna una unidad poco frecuente: pensamiento, poesía y creación como una sola cosa. En su obra no hay distancia entre ver, imaginar y conocer. Su visión —profundamente espiritual— recuerda que toda comprensión nace de una percepción intensificada.
Gaston Bachelard: Aporta una clave decisiva: el rêverie, esos sueños diurnos donde la imaginación no se opone al pensamiento, sino que lo fecunda. Pensar no es aquí analizar en frío, sino acompañar las imágenes, dejar que desplieguen su sentido. Filosofar la poesía y, al mismo tiempo, poetizar la filosofía.
Jean-Luc Godard: Desarma el cine, rompe la ilusión y despierta al espectador. Pero, al reorganizar sus fragmentos, devuelve a las imágenes una nueva potencia poética.
Entre la visión de Blake, la ensoñación de Bachelard y la lucidez crítica de Godard se mueve Nepturno.
Pensar el cine para pensar el mundo, sin renunciar a la emoción, la imaginación y la experiencia viva, que hacen de él una forma superior de conocimiento.


